Parkour, la nueva tendencia que revoluciona Tecnópolis

Más de 20 jóvenes aprendieron parkour en Tecnópolis

Parkour, la nueva tendencia que revoluciona Tecnópolis

El complejo de Villa Martelli es el único lugar libre y gratuito del país donde se dictan talleres de parkour abiertos al público. Cinco días a la semana, decenas de jóvenes disfrutan de una jornada intensa de este curioso deporte.

El complejo en Técnopólis cuenta con todo lo necesario para la práctica de parkour.
El complejo en Técnopólis cuenta con todo lo necesario para la práctica de parkour. (Foto:// Gentileza Ministerio de Cultura de La Nación)

El parkour llegó a Argentina hace casi diez años. Hoy, Tecnópolis es uno de los lugares en donde se puede practicar este deporte urbano, ya que de miércoles a domingo, a las 15hs, se realiza un taller abierto al público, en donde un grupo de jóvenes demuestran sus aptitudes y enseñan a los interesados los movimientos básicos de esta curiosa disciplina.

David Belle, fundador de la Asociación de Parkour. (Foto: gentileza sensacine.com)
David Belle, fundador de la Asociación de Parkour. (Foto:// Gentileza sensacine.com)

El parkour, o “arte del desplazamiento”, es una disciplina de origen francés, que consiste en desplazarse en cualquier entorno, sean ambientes urbanos o naturales. Durante el trayecto se usan las habilidades del propio cuerpo, procurando ser lo más rápido y fluido posible y efectuando movimientos seguros y eficientes. Esto significa, superar obstáculos que se presenten en el camino, tales como vallas, barandas, muros e incluso edificios.

El exterior del “Espacio Jóven Néctar” es el lugar dentro del gran complejo en Villa Martelli que tienen los traceurs (practicantes de parkour) para llevar a cabo sus actividades. Este abrió sus puertas a comienzos de 2014 y desde ese entonces de miércoles a domingo se realizan tanto entrenamientos  como talleres abiertos al público.

Dentro del Espacio Néctar se desarrollan más de 5 actividades diariamente
Dentro del Espacio Néctar se desarrollan más de 5 actividades diariamente (Foto propia)

El domingo es el día de mayor concurrencia en Tecnópolis y por supuesto, en Néctar. Jack Carreira, uno de los traceurs más experimentados, explica: “De miércoles a viernes casi no tenemos público, por razones obvias. En general, usamos el tiempo para entrenar y hacer una rutina que atrae a algunos que caminan por ahí. Los fines de semana, en cambio, el complejo se transforma y recibimos alrededor de 30 chicos y chicas con ganas de aprender parkour”.

Mientras en el interior del Espacio Néctar comienza una clase de “streetdance”, afuera empieza el taller de parkour con una entrada en calor liderada por Julián Ferrari, traceur hace 7 años. Esta consiste en la activación de los músculos de los brazos y las piernas, los más importantes para este deporte. Entre los ejercicios de precalentamiento se destaca uno en el que los jóvenes deben gatear alrededor del complejo, apoyando únicamente las palmas de las manos y las puntas de los pies, lo que les permite aprender a mantener el equilibrio y centrar la fuerza en esas zonas. Luego, con la atenta mirada de los padres y algunos otros curiosos, los profesores dividen a los chicos en dos grupos. Mientras que en uno deben saltar del piso a una plataforma de madera que tiene 2 escalones, para luego bajar por la otra punta al cemento nuevamente; en el otro, hay que saltar una valla, quedarse apoyado sobre ella y luego balancearse a través de tres lomadas de cemento. Esto prepara a los participantes para la prueba final, a la que llegan ya cansados pero con una gran expectativa por lo que viene. Algunos se ven obligados a irse, apurados por sus padres a quienes los 26 grados los tienen no solo muy acalorados sino también un poco hartos.

Finalmente, a las 16: 15 comienza la rutina final. Esta implica hacer un circuito entre todo el complejo, saltando entre las distintas plataformas de madera, que el gobierno de la provincia les construyó a comienzos del año pasado y los otros obstáculos, como las vallas y las lomas de cemento. Un profesor acompaña cada rutina para evitar cualquier inconveniente y así se llega al final del taller. Nadie disimula la sonrisa. Un aplauso se viraliza y trasciende la reja que divide el complejo de parkour con las maderas apiladas afuera que hacen de tribunas para los espectadores. Los entrenadores se juntan en el medio y se saludan, satisfechos con otra gran jornada y esperando tener un merecido descanso tras cinco días dictando talleres.

Por Francisco Zabaleta

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