EL ULTRAMARATONISTA ARGENTINO QUE CORRE POR EL MUNDO

Sebastián Armenault es un ultramaratonista solidario. Recorre las carreras más largas del mundo; por cada kilómetro que corre, las empresas que lo auspician donan a geriátricos, comedores u hospitales. Hoy se prepara para correr 290 kilómetros en el Cañón del Colorado.

Armenault en los 250 kilómetros del desierto del Sahara, Marruecos.
Armenault en los 250 kilómetros del desierto del Sahara, Marruecos. Crédito: sa18

Un maratonista corre 42 kilómetros, pero un ultramaratonista puede llegar a correr 330 kilómetros, como es el caso de Sebastián Armenault. “Vos podes sentirte el campeón del mundo tanto y en cuanto hagas lo que te apasiona”, dice Armenault. Su pasión está en la combinación entre la solidaridad y el deporte, dos cosas que mezcló en su proyecto sa18: “un kilómetro, una sonrisa”. Por cada km que Sebastián recorre, las empresas que lo auspician realizan donaciones a escuelas, geriátricos u hospitales. Él afirma que es una motivación saber que por cada kilómetro recorrido se está donando; y lo lleva a buscar las carreras más largas del mundo para conseguir más donaciones, reconoce que “es un compromiso entre todos”. “Sebas” como le dicen los amigos, siempre llega entre los últimos puestos, porque él “hace otra carrera”. No le interesan los premios o las medallas, y ni mira el tiempo que hace; sino que lo único que busca es “terminar y juntar kilómetros”. Esta es la única manera en la que puede llevar a la “máxima potencia” las donaciones.

De familia italiana, se crio en Vicente López junto con sus 3 hermanos menores; cuenta que para él la familia lo es todo. Su padre trabajó durante 24 años en Ford y su madre como maestra; ellos fueron quienes le enseñaron los valores de la vida. El rugby fue muy importante para él y para sus hermanos en sus años de formación, jugó en el club Banco Nación, pero explica que a diferencia de sus hermanos, siempre fue “un pata dura”.

50 kilómetros del Polo Sur, Antártida. Crédito: sa18
50 kilómetros del Polo Sur, Antártida. Crédito: sa18

Luego de estudiar Marketing en la Universidad de Belgrano y en la UADE, Armenault se desarrolló en el área comercial de varias empresas, y llegó a ser gerente comercial regional, hasta que se retiró y dedicó “cien por cien” al proyecto. Dice que no reniega de su pasado, porque su pasado lo preparó para estar dónde está hoy. Encontró su pasión a los 43 años y no tuvo miedo en cambiar su vida; hoy con 48 años, sigue haciendo lo que le apasiona: correr y llevar el mensaje “superarse es ganar”. Es por eso que además del proyecto, da charlas en escuelas, empresas y universidades, y escribió un libro.

“Superarse es ganar”, la historia de Sebastián Armenault. Crédito: sa18

Sus hijas, Justina y Felicitas, son “el motor de su vida”. El ultramaratonista cuenta que su cábala es la carta que le escriben sus hijas antes de cada carrera; y que por más de que “muere de ganas” por leerlas, no lo hace hasta el día antes de cada largada. Cada noche se duerme leyéndolas, porque siente que es una forma de dormir con ellas abrazándolo. Ellas por su parte, relatan en el libro “Superarse es ganar”, que lo más difícil del proyecto de su padre, es extrañarlo cuando se va a “lugares raros y tan lejos de casa”.

Armenault es el primer argentino y latinoamericano en correr en los siete continentes. Desde 200 kilómetros en Nueva Zelanda hasta 40 kilómetros en el Polo Sur; recorrió todo tipo de terrenos: desiertos, selvas, montañas, o a 850 metros bajo tierra en una mina de sal. Siempre saliendo entre los últimos puestos.

Los 170 kilómetros del desierto de Bolivia. Crédito: sa18

Dice que uno corre con miedo e incertidumbre, y que la mayoría de los abandonos en estas carreras son mentales, y no físicos. Es por eso que es un “desafío interno”, el de superarse a uno mismo. Explica que el legado que quiere dejar está ligado a los valores de su proyecto: encontrar “tú pasión”, “apasionarte con tu vida”, y no mirar tanto lo que hacen los demás; equivocarse para aprender y para crecer, y dejar de buscar la perfección; el respeto por el otro; y la “capa solidaria”.

Armenault responsable de la donación de un respirador artificial al Hospital San Juan de Dios, en La Plata. Crédito: sa18
Armenault responsable de la donación de un respirador artificial al Hospital San Juan de Dios, en La Plata. Crédito: sa18

Su próxima carrera es desde el 20 hasta el 27 de septiembre en los 290 kilómetros del Cañón del Colorado, siempre con un fin solidario. De terminar la carrera, su objetivo máximo es donar cinco sillas de ruedas, cuatro camas ortopédicas, cuatro andadores, cuatro juegos de muletas y demás cosas, para el hospital de Vicente López. Pero antes, presentará su libro en Miami en la librería Books & Books.

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