Las dificultades de ser celíaco en Argentina

Las complicaciones en el diagnóstico, los varios cuidados que requieren los alimentos libres de gluten y los elevados precios de estos productos son algunos de los problemas que enfrentan los más de 400.000 celíacos que viven en Argentina.

Celia (73 años) fue diagnosticada con celiaquía hace seis años y lo supo casi de casualidad. Venía perdiendo peso pero, a pesar de que ya estaba demasiado delgada, nadie le daba mucha relevancia porque siempre fue una persona esbelta. Acompañó a su esposo, que es diabético, a una doctora especialista y casualmente él comentó que aunque él hacía su dieta, quien perdía peso era su mujer. Fue entonces cuando la doctora reconoció los síntomas y le pidió los estudios correspondientes. “Los resultados confirmaron el diagnóstico y a partir de ahí, una especialista en celiaquía me dio todas las instrucciones necesarias para iniciar esta nueva vida”, cuenta Celia.

Su caso es uno en más de 400.000: de acuerdo con las cifras de la Asociación Celíaca Argentina, una en cada cien personas padece esta enfermedad pero sólo algunas de ellas lo saben. “La celiaquía es una enfermedad autoinmune que se genera por una exposición o alergia a las proteínas del gluten, que se encuentra en los alimentos con TACC, es decir, con trigo, avena, cebada y centeno”, explica el doctor Eduardo Coghlan, médico gastroenterólogo del Hospital Austral.

Crédito: Google Images.

Los síntomas no siempre se expresan del mismo modo: van desde diarreas y malestares gástricos hasta anemias o desnutrición. Según el doctor Coghlan, la celiaquía sólo se da en individuos genéticamente predispuestos y tiende a presentarse en personas en cuyas familias haya algún antecedente de celiaquía. Sin embargo, el factor hereditario no es el único que determinan la presencia del gen, lo que complejiza el diagnóstico.
No obstante, lo más peligroso de esta condición es que las reacciones son causadas no solo por la ingesta de productos que tengan ingredientes con gluten, como el pan, las pastas o la cerveza. Cualquier alimento que esté en contacto con trigo, avena, cebada o centeno es un alimento que el celíaco no puede consumir.
Este factor, conocido como la contami-nación cruzada, supone uno de los mayores problemas para los celíacos y también para las empresas de alimentos de Argentina. La licenciada Daniela Biondo, encargada de capacitación y asesoramiento nutricional de New Garden, una cadena de alimentos orgánicos, cuenta que vender productos aptos implica muchos cuidados. “A la hora de envasar un producto sin gluten, la medada debe estar limpia y no se debe apoyat ningún producto que tenga TACC, entre otras consideraciones”, explica Biondo. Debido a los cuidados especiales que necesitan estos productos, sus precios suelen ser más elevados pero las obras sociales no suelen cubrirlos.

Desde el 2009, existe un marco legal que ampara a los celíacos de toda Argentina. La ley 26.588 pondera la clasificación de productos aptos para celíacos, la cobertura de estos alimentos por parte de las obras sociales y la capacitación de personal para la detección de la celiaquía. No obstante, esta legislación no se aplica en varias provincias y a principios de este año, el Estado modificó su reglamentación porque hay obras sociales que traban la aplicación del beneficio para celíacos.

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Crédito: De Vecchi Ediciones

A pesar de esto, Daniela Biondo destaca que, en los últimos tres o cuatro años, surgieron nuevas marcas con productos sin TACC en el mercado de alimentos. “De a poco en nuestro país se está formando un mercado más grande de alimentos aptos y pienso que, si a futuro se resuelven los problemas para diagnosticar la enfermedad, lidiar con la celiaquía va a ser menos problemático”, comenta la licenciada.

La enfermedad del iceberg

El diagnóstico de esta enfermedad es uno de los problemas más grandes en Argentina debido a lo imprevisible y variado de sus síntomas. El médico gastronterólogo Eduardo Coghlan llama a este fenómeno “la enfermedad del iceberg” precisamente porque la mayoría de los casos no salen a la luz. Sus consecuencias son claras: se estima que por cada diagnosticado, hay ocho celíacos que no saben de su condición.

La celiaquía puede presentarse bajo los síntomas clásicos, que son diarreas, pérdidas repentinas de peso o problemas intestinales. Sin embargo, hay otro tipo de síntomas, como anémias, osteoporosis o mismo abortos, que pueden confundirse con otras afecciones.

El doctor Coghlan entiende este factor de la celiaquía como ‘la enfermedad del iceberg’, donde la mayoría de los pacientes no son diagnosticados porque presentan síntomas atípicos o son no asintomáticos. “Los pacientes que tienen las características más típicas son solo la punta del iceberg, pero el número mayor de pacientes se encuentra subdiagnosticado, bajo el nivel de flotación”, explica el especialista.

Algunas de las formas tradicionales de diagnóstico son endoscopías o biopsias intestinales, pero ninguno logra una detección temprana de la celiaquía. Esto es crítico para quienes lo padecen: cuanto más tiempo pase la persona sin ser diagnosticada, peor será el daño interno. Aún no se desarrollan métodos precisos para el diagnóstico temprano de la enfermedad en Argentina y es una de las principales falencias con respecto a la celiaquía.

Por Brenda Roberts

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