Los futbolistas tienen que jugar cueste lo que cueste

Los futbolistas tienen que jugar cueste lo que cueste

Hoy en día muchos jugadores de fútbol salen a la cancha sin estar recuperados completamente de sus lesiones. El método más popular es la infiltración. 

Muchos esperaban que en 18 de octubre se defina el campeonato del fútbol Argentino. Boca buscaba consagrarse campeón, y eso era algo que Carlo Tevéz no podía perderse. Por ello jugó a pesar de tener el tabique fracturado. Utilizó una máscara para cuidar su nariz pero jugó. Hace dos semanas, Sergio Ramos, el capitán del Real Madrid, se infiltró para poder disputar el partido contra el Atlético. El fútbol profesional es muy exigente. A veces tanto que parece que la salud de los jugadores pasa a un segundo plano.

Una infiltración a veces puede causar que una lesión se agrave, siempre se corren riesgos cuando no se deja que el jugador se recupere totalmente, así lo sostiene Juan Ignacio Fontana, el kinesiólogo de la selección paraguaya quien antiguamente trabajó en la primera de River Plate. Él indicó: “Las consecuencias dependen del grado de la lesión, pueden ser mínimas o pueden dejar al jugador mucho tiempo fuera de las canchas”. El traumatólogo y consultor de Futbolistas Agremiados, Luis Pintos, publicó un informe sobre el tema donde afirma que además, las infiltraciones pueden generar hipertensión arterial, diabetes o enfermedades gástricas. Los riesgos de que aparezca alguna de estas enfermedades pueden deducirse según la historia clínica del paciente.

El doctor Pintos insiste en que este tratamiento ha traído “más halagos que penas”. Sin embargo desde 2011 las consecuencias de las infiltraciones son seriamente cuestionadas en base a la condición física del máximo goleador de la selección argentina, Gabriel Batistuta. En 2011 el ex delantero le confesó a un periodista italiano que no podía mantenerse parado por mucho tiempo debido a su dolor de rodilla. El periodista le comentó a La Nación que las infiltraciones le “destruyeron” los tendones. Este tema volvió a los medios en agosto de 2014 cuando el jugador habló con en el programa Líbero de Tyc Sports, asegurando que el dolor en sus tobillos le era insoportable. Según declaró el futbolista, las infiltraciones generaron que prácticamente no tenga tendones, por lo que estar parado genera una fricción directa hueso contra hueso lo que le produce gran dolor.

De todos modos Luis Pintos aseguró: “Son escasísimos los casos con deterioros articulares proporcionalmente con la población de deportistas de elite en el mundo que recibieron como tratamiento una infiltración con corticoides en manos expertas”. La fundación MAPFRE (organización social con presciencia internacional) informó que en menos del 0.01 por ciento de los casos se produce la artritis séptica, la complicación más grave.

Sin dudas las presiones para jugar son muchas, y más en los equipos importantes que mantienen dos o hasta tres competencias al mismo tiempo. El ex futbolista Alberto Acosta declaró: “No hay dudas que jugar infiltrado puede traer consecuencias con el paso del tiempo, pero el que juega profesionalmente lo sabe”. El kinesiólogo Fontana se apuntó en esta postura, e indicó que siempre se trata de que el jugador se recupere al cien pociento, pero a veces el profesionalismo “exige la aceleración los tiempos” de recuperación.

¿Quién es el responsable de estas consecuencias? ¿El club? ¿El entrenador? ¿El médico? ¿El jugador?
Fontana sostuvo que la decisión de si el futbolista juega o no es compartida por el jugador y el médico. “El paciente debe saber los riesgos que corre y en base a eso decidir si quiere hacerlo o no”, aseguró el kinesiólogo. Acosta declaró que a pesar de las presiones la responsabilidad siempre recae en el futbolista. “Siempre hay presiones sobre el jugador para que juegue, pero el principal responsable es uno mismo, si yo no quería jugar tenían que respetar mi decisión, pero siempre dependiendo de la importancia del partido”.

Los riesgos existen, pero estos son menores si el procedimiento lo realiza un profesional que conoce al jugador. Según el doctor Pintos lo importante es respetar el “sagrado cómo, cuándo y cuánto”. Es el médico quien establece en qué casos una infiltración es viable, pero el futbolista tiene la libertad de elegir si realizar estos tratamientos o no. La decisión es suya, y como tal, también es su responsabilidad.

Ailén López Ribada

Anuncios

Un comentario en “Los futbolistas tienen que jugar cueste lo que cueste

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s